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ROMA ÆTERNA "UNA VOCE" |
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FEDERACIÓN INTERNACIONAL UNA VOCE La Federación Internacional Una Voce tiene filiales en 24
países. Es un movimiento laico cuyos objetivos principales son los que establece
el artículo 2 de sus estatutos y que consisten en:
La primera iniciativa para preservar la herencia latina de la
iglesia procedió, no de un país predominantemente católico, sino de una señora
de Noruega, una nación con una de las menores poblaciones católicas. En el
verano de 1964, la Dra. Borghild Krane, una eminente psicóloga de Oslo, envió
una apelación a los católicos preocupados para agruparse en asociaciones en
defensa de la herencia litúrgica católica. Como resultado de esta apelación,
comenzó a surgir un número de asociaciones nacionales en 1964/5, comenzando en
Francia, donde, por una muy feliz inspiración, se la denominó UNA VOCE.
La fecha oficial de su fundación es el 19 de diciembre de 1964. La Dra. Krane,
su fundadora, falleció el 14 de octubre de 1997. Conscientes de la necesidad de coordinar sus esfuerzos, los
delegados de seis asociaciones europeas se reunieron en Roma a comienzos de 1965
y acordaron crear una estructura supranacional adecuada. Este fue el comienzo de
la FEDERATIO INTERNATIONALIS UNA VOCE (FIUV), fundada en Zurich el 8 de
enero de 1967, cuando los delegados de las, para entonces, veinte asociaciones,
aprobaron el borrador de los estatutos y eligieron el primer Consejo. En el
encuentro, el Dr. Eric de Saventhem fue elegido presidente en forma unánime.
Siempre fue reelegido en forma unánime en todas las Asambleas Generales
subsiguientes y, sería aún el presidente, de no ser por su decisión de declinar
prematuramente por razones personales en enero de 1995. Michael Davies, de Gran
Bretaña, fue elegido para sucederlo. El objetivo principal de la FIUV, es decir, asegurar que la
Misa Romana tradicional sea mantenida y dignificada en la vida litúrgica
universal, logró un decisivo paso adelante con la promulgación de la Motu
proprio "Ecclesia Dei", por su Santidad el Papa Juan Pablo II, el 2 de julio
de 1988. Desde entonces, las asociaciones miembro de la FIUV experimentan un
constante flujo de miembros nuevos y entusiastas, muchos de los cuales no habían
nacido cuando la Federación fue fundada. Con su aporte, la FIUV permanecerá como
una influencia efectiva dentro de la Iglesia en el próximo Milenio. La Federación es reconocida por la Santa Sede, sus puntos de
vista son recibidos con cortesía y respeto por las Congregaciones Romanas
pertinentes y, recíprocamente, los representantes de éstas son también recibidos
de la misma manera. Hacer conocer nuestras necesidades espirituales y deseos a
nuestros pastores espirituales es un derecho que nos fue otorgado en la
Constitución Dogmática de la Iglesia, la Lumen Gentium, del Segundo
Concilio Vaticano (nº37), y repetida en el Código de la ley Canónica (Canon
212): Los laicos tienen, como todos los cristianos, el derecho a
recibir con abundancia los bienes espirituales de la Iglesia a través de sus
santos pastores, especialmente la asistencia de la Palabra de Dios y de los
Sacramentos. Cada laico debería revelar abiertamente a sus pastores sus
necesidades y deseos, con esa libertad y confianza que corresponde a un hijo de
Dios y hermano en Cristo. A un laico, por razón de conocimiento, competencia o
capacidad especial de la que pueda disfrutar, le es permitido e incluso
obligatorio, expresar su opinión sobre las cosas que conciernen al bien de la
Iglesia. Quattuor abhinc annos - El Indulto de
1984 Ya antes de la publicación de Ecclesia Dei, todos los
obispos del mundo habían sido autorizados a permitir la celebración de la Misa
Tridentina por el indulto Quattuor abhinc annos, del 3 de octubre de
1984; pero este documento contenía condiciones extremadamente limitantes. La
Federación, aun recibiendo con agrado el documento como un paso adelante
positivo, explicó a la Santa Sede que consideraba que estas condiciones eran
incompatibles con el objetivo del indulto, demasiado restrictivas. Como
resultado de estas diligencias, el Cardenal Mayer, entonces Prefecto de la
Congregación para el Culto, solicitó al Dr. de Saventhen que condujera una
investigación a nivel mundial sobre la implementación práctica del indulto. Esto
llevó varios meses y el informe resultante fue tan convincente que el Cardenal
Mayer obtuvo el permiso del Papa para convocar una Comisión especial de
Cardenales para evaluar el Indulto y sugerir enmiendas. Entonces, se le requirió
al Dr. de Saventhem que enviara propuestas para nuevas normas que reglamentaran
el uso del misal de 1962, como efectivamente él hizo, después de consultar el
Consejo General de la FIUV. Estas sugerencias se reflejaron, en no menor medida,
en las normas elaboradas en 1986 por la Comisión de Cardenales, la cual
concluyó, en forma unánime, como lo declarara el Cardenal Mayer en una carta a
los obispos estadounidenses, fechada el 20 de marzo de 1991 (Protocolo
nº500/90), diciendo que "las condiciones establecidas en el Quattuor abhinc
annos eran demasiado limitantes y deberían ser
atemperadas. El documento Motu proprio "Ecclesia Dei", 2 de julio de
1988 El 2 de julio de 1988 Su Santidad el Papa Juan Pablo II
promulgó su Motu proprio "Ecclesia Dei" en el cual expresaba su
voluntad de garantizar el respeto por las legítimas aspiraciones de aquellos
ligados a la tradición litúrgica Latina y, con el fin de lograr este objetivo,
estableció la Comisión Pontificia "Ecclesia Dei". El 18 de octubre de
1988, el Papa Juan Pablo II otorgó facultades especiales al Cardenal Mayer para
facilitar el trabajo de la Comisión, la primera de las cuales estipula: La facultad de otorgar a todos aquellos que lo soliciten
(omnibus id petentibus) el empleo del Misal Romano de acuerdo con la edición de
1962, y con las normas propuestas en diciembre de 1986, por la Comisión de
Cardenales constituida para este exclusivo propósito, habiendo sido informado el
obispo diocesano. Es importante destacar que esta facultad se refiere a todos
aquellos que soliciten el Misal de 1962, de acuerdo con la interpretación
autorizada del Motu proprio sustentada por el presidente de la comisión
Ecclesia Dei, cardenal Mayer, en una carta dirigida a los obispos de los
EE.UU. el 20 de marzo de 1991. En esta carta, el cardenal Mayer explicaba que el
Santo Padre: ...dirigiéndose en persona "a todos los católicos fieles que se
sienten ligados a algunas formas litúrgicas y devotas anteriores de la tradición
Latina" y no exclusivamente a los ex adherentes del Arzobispo Lefebvre, expresó
su voluntad de "garantizar el respeto por sus legítimas aspiraciones" (nº5, c).
Para sustentar estos legítimos deseos de los fieles, estableció esta Comisión
Pontificia e indico su pensamiento respectos de su tarea fundamental,
estableciendo que: Debe demostrarse respeto en todo lugar por los sentimientos de
todos aquellos ligados a la tradición litúrgica latina, mediante la aplicación
generosa y amplia de las directivas ya emanadas hace algún tiempo de la Sede
Apostólica para el uso del Misal Romano de acuerdo con la edición típica (nº6,
c). Por lo tanto, Su Excelencia, deseamos animarlo a facilitar
la celebración adecuada y reverente de los ritos litúrgicos de acuerdo con el
Misal Romano de 1962, dondequiera que exista un genuino deseo para esto por
parte de los fieles (el énfasis es nuestro). Se observará que el Cardenal Mayer, citando directamente a
Ecclesia Dei, se refiere a las "legítimas aspiraciones" y a los
"legítimos deseos" y agrega que "parecería innecesario, incluso indebidamente
doloroso, imponer restricciones adicionales sobre aquellos que desean asistir a
tales celebraciones". Muchos obispos han respondido a esta admonición en forma
muy positiva y en la mayoría de las diócesis donde este ha sido el caso, ya no
existe restricción alguna vinculada a la celebración de la Misa Tridentina.
Cientos de estas misas son actualmente celebradas en iglesias parroquiales en
Europa, Australia, Nueva Zelandia. Canadá y en todos los EE.UU. Se han dispuesto
Misas públicas para el cumplimiento de la obligación dominical a la que son
bienvenidos todos los fieles. Sin límite de edad Se habían formulado ciertas sugerencias de que el Misal de 1962
sólo debería permitirse a aquellos que estaban acostumbrados a usarlo ante de la
promulgación del Nuevo Misal en 1970. En una carta a Michael Davies, Presidente
de la Federación Internacional Una Voce, fechada el 31 de enero de 1997, Su
Eminencia, el Cardenal Agustín Mayer, O.S.B., lo autorizó a comunicar la
siguiente declaración a los miembros de la Federación: Últimamente, se ha afirmado que la autorización dada para la
celebración de la "Misa Tridentina" se ha otorgado con la condición de que sólo
aquellos que estén familiarizados con las formas precedentes de la liturgia
romana sean los autorizados a beneficiarse de aquellas concesiones. Durante mi período como Presidente de la Comisión Pontificia
"Ecclesia Dei", las autoridades involucradas nunca mencionaron tales
limitaciones. Al respecto, debería mencionarse que la Comisión ha recurrido a la
facultad de erigir institutos religiosos que se beneficiarían con el uso del
Misal Romano de 1962 y de otros libros litúrgicos vigentes en esa época.
Evidentemente, quedaba entendido que los aspirantes jóvenes serían admitidos a
dichas comunidades y que se beneficiarían de todas las concesiones que les
fueron hechas. De aquí que no se pueda hablar de límite de edad. Derecho a la Misa Tradicional En una carta a la Sociedad Ecclesia Dei de Australia,
fechada el 11 de mayo de 1990, el Cardenal Mayer declaró que los fieles tienen
actualmente derecho a la Misa Tradicional: Ciertamente, nadie tiene el derecho de adquirir un privilegio,
pero una vez que un privilegio ha sido debidamente otorgado, el individuo tiene
ciertamente el derecho de beneficiarse de él (cf.CIC #77). En Quattuor abhinc
annos (del 3 de octubre de 1984), la celebración del Orden de la Misa de 1962
fue presentado como un privilegio que podía solicitarse a la autoridad
competente (b). En Ecclesia Dei, sin embargo, el Romano Pontífice habló del
Orden de la Misa de 1962 en términos de su "legalidad" (auctoritas) y "riqueza"
(thesauras cf. 5, a) y calificó el deseo tanto de celebrar como de asistir a
esta Misa como una "aspiración legítima" (appetitio cf. 5, c). De aquí que el
Legislador supremo de la Iglesia otorgara a los fieles un privilegio, en el
sentido canónico del término (cf. CIC #76.1). Parroquias tradicionales En el orden práctico, algunos obispos están yendo más allá del
simple otorgamiento del permiso para celebrar una Misa dominical regularmente y
en Europa y los EE.UU., han establecido parroquias florecientes donde sólo se
celebra la Misa tradicional, y donde todos los sacramentos son administrados de
acuerdo con los libros litúrgicos vigentes en 1962. Este es el caso particular
de parroquias auspiciadas por la Fraternidad de San Pedro o por el Instituto de
Cristo Rey, y también será el caso de la Sociedad de San Juan y la de Opus
María Mediatrix, ambas reconocidas en 1988. Actualmente, existen por lo
menos diez sociedades sacerdotales aprobadas por la Santa Sede y que concitan
numerosas vocaciones de seminaristas jóvenes y entusiastas que celebrarán solo
la Misa Tradicional después de su ordenación, con lo que se garantiza su
aplicación cada vez mayor hacia bien entrado el próximo milenio. Muchos
estudiantes de seminarios diocesanos son instruidos, o se autoinstruyen en la
celebración de la Misa Tradicional y planean hacerlo tan frecuentemente como les
sea posible después de su ordenación. En octubre de 1998 tuvo lugar en Roma una
peregrinación muy exitosa para conmemorar el décimo aniversario del Motu
proprio "Ecclesia Dei". El Cardenal Ratzinger, al dirigirse a una audiencia
de casi 3000 católicos tradicionalistas, el sábado 24 de octubre de 1998,
mencionó especialmente las vocaciones sacerdotales inspiradas por la Misa
tradicional: ¿Qué consideraciones podemos hacer al cabo de diez años de la
publicación del Motu proprio "Ecclesia Dei"? Pienso que, por
encima de todo, esta es una ocasión para demostrar nuestra gratitud y dar
gracias. Las distintas comunidades que nacieron gracias a este texto pontificio
han dado a la Iglesia un gran número de vocaciones sacerdotales y religiosas
que, celosamente, alegremente y en comunión profunda con el Papa, sirven al
Evangelio en nuestra presente era histórica. A través de ellas, muchos fieles
han sido confirmados en la alegría de poder vivir la liturgia y en su amor por
la Iglesia o, tal vez, han redescubierto a ambos. En muchas diócesis (¡y su
número no es pequeño!) sirven a la Iglesia en colaboración con los obispos y en
unión fraternal con aquellos fieles que se sienten en su hogar con la forma
renovada de la nueva liturgia. Hoy, esto no puede movernos sino a dar gracias.
El Santo Padre también ha autorizado a los dos monasterios
benedictinos más florecientes de Francia, el de Fontgombault y el de Le Barroux,
a utilizar exclusivamente los libros litúrgicos de 1962. Estos monasterios
también están suscitando muchas vocaciones. Además, existen comunidades
monásticas de mujeres que sólo emplean los libros litúrgicos de 1962. En
septiembre de 1990, el Santo Padre recibió en audiencia al abad de Le Barroux,
junto con varios de sus monjes, y elogió la obra que están efectuando. En
septiembre de 1995, el Cardenal Ratzinger, acompañado por monseñor Camille Perl,
Secretario de la Comisión papal Ecclesia Dei, visitó el monasterio y
celebró una Misa Pontificia en el rito tradicional, para los monjes. Esto sólo
puede ser interpretado como un respaldo de su apostolado desde el nivel más
elevado de la propia Iglesia. Se puede hallar información sobre la mayoría de
las sociedades sacerdotales y órdenes religiosas en el excelente sitio web de
Una Voce América: Una Voce España: http://idd009zz.eresmas.net/roma.html - romaeterna@terra.es Cada año, para Pentecostés, se congrega en la catedral de Chartres (Francia) una desbordante multitud de unos 15.000 fervientes católicos, de un promedio de 20 años, que cantan la Misa tradicional en Canto Gregoriano, el que fuera ordenado por el Segundo Concilio Vaticano como norma en las misas cantadas, y manifestando al más alto grado posible la participación solicitada por el Concilio. Estos jóvenes peregrinos marchan durante 3 días, durmiendo a la intemperie por las noches. Cada año reciben un mensaje que transmite la bendición y el estímulo de Su Santidad el Papa Juan Pablo II. La juventud de los congregados es una característica llamativa de muchas Misas Tridentinas. Un punto final pero importante es que algunos obispos que inicialmente se mostraban renuentes a permitir la Misa Tradicional en sus diócesis temiendo que causara divisiones, se han animado profundamente por el hecho de que ocurría exactamente lo contrario, y que la autorización de esta Misa, especialmente dentro del contexto de una parroquia en la cual todos los sacramentos son celebrados según los ritos pre-Vaticano II, borra las divisiones y construye una comunidad de católicos devotos leales a su obispo y a Roma. En la carta del cardenal Mayer a los obispos estadounidenses, Su Eminencia declara específicamente que el sólo hecho de que los católicos deseen "asistir a celebraciones autorizadas por el Obispo de la diócesis puede ser considerado un signo de buena voluntad y el deseo de una comunión eclesiástica total". Nuestro agradecimiento a MISA LATINA, Boletín pro-litúrgia romana tradicional publicado en Argentina. |